PROBLEMAS DE CONDUCTA

La mayoría de las habilidades y conductas que un niño/ adolescente manifiesta las va aprendiendo con el paso de los días y los años. Esto implica que la mayoría de los problemas de conducta (rabietas, agresiones, peleas, miedos, timidez, tics, morderse las uñas, desobediencia, problemas con las comidas…) también los aprenden, no nacen con ellos. Y en ese aprendizaje es muy posible que intervengamos activamente, por ello es importante saber por qué actúan de esa manera para poder modificarlo.

Esto significa que el mal comportamiento de un menor no se debe a su herencia ni al destino (»ha salido a su padre», »ha nacido torcido»). De hecho, lo que suele ocurrir es que si damos este tipo de explicaciones a sus acciones, le ponemos una etiqueta o un juicio (»está mal de la cabeza», »es hiperactivo», »es egoísta», »no tiene empatía»). Esto implica varios incovenientes, entre ellos: que nos cansemos y les dejemos por imposibles, las etiquetas son tan generales que no permiten al menor entender bien qué se le está pidiendo y nos olvidamos de reforzar lo que buscamos, las etiquetas no son acertadas en todas las ocasiones y por ello son injustas, se complican las relaciones familiares, los menores tienen menor confianza en nosotros…

Si necesitas saber más sobre cómo aprenden los niños y los adolescentes o necesitas más pautas sobre cómo lidiar con ellos estás en el lugar acertado. En La Vida Es Para Vivirla podemos ayudarte.